Biblioteca Reflexiónes

Análisis psicopolítico y cognitivo del desarrollo sostenible

Por: Mg. Dioner Francis Marín Puelles
Director Escuela Psicología UCV Tarapoto

El desarrollo humano sostenible consiste en las acciones orientadas al aseguramiento de la generación actual, a través de la explotación razonable de recursos; pero también implica asegurar a las generaciones venideras.

Considero que cada hombre puede hacer mucho, empezando desde su casa con el orden en el consumo de los diversos productos ya sean alimenticios o de otra índole. Dar prioridad a alimentos simples o de producción responsable a favor del medio ambiente o el intentar utilizar elementos de una forma más duradera o el simple hecho de organizar los residuos en diversos rubros como vidrio, plástico;  etc…, son formas de buena colaboración con nuestro desarrollo. Así también intentar reducir el uso de vehículos motorizados y la adopción de vestimentas reciclables contribuye.

Ahora, dentro de la perspectiva global, tenemos la participación de grandes empresas, gobiernos y porque no mencionar, a mafias organizadas que operan en contra del desarrollo sostenible. La sobre explotación en la minería, la deforestación; etc..,  son ejemplos de las consecuencias de aplicaciones macro y cada vez más neo liberales, dónde la producción y el consumo importa, pero poco o nada el medio ambiente. Este ámbito corresponde a muy grandes grupos de poder que han sabido estratégica y corruptamente enquistarse en diversos países a través de políticas compradas y políticos subordinados a intereses económicos personales. Considero que también es válido manifestar que algunas fuentes de mantenimiento de este poder, provienen del narcotráfico. 

 

También y lamentablemente, a las políticas neoliberalistas, se añaden el desinterés sistemático por la sobre población humana. Estamos un poco próximos a llegar a los ocho mil millones de habitantes, estando nuestro planeta preparado para albergar, en base a recursos, anos cuatro mil millones. Definitivamente a más cantidad de personas, más probabilidad de consumismo, y desmedido; pero y qué pasará cuando escaseen los recursos, nos esperarán más guerras, aparecerán más enfermedades, será que nuestro planeta tierra se intentará purgar solo o mejor dicho, purgarse de nosotros. Después de todo, para qué albergar a alguien que poco o nada hace por ella.

La guerra por ganar un puesto en el mercado ha conllevado a varios países y empresas a no incorporar en el precio del bien, el verdadero costo social y ambiental. Es una guerra salvaje y desmedida.

Sabemos que el desarrollo sustentable no busca producir más, sino sostener un nivel de producción por más tiempo, asegurando a las generaciones futuras.  Si bien ha habido varios intentos a través de tratados internacionales respecto al tema ambiental, no ha sido suficiente para detener el gran impacto ambiental negativo. Los informes de Medows, Brundtland; cumbres como la de Río de Janeiro en 1992 y el Protocolo de Kyoto, demuestran  avances; pero aún así no se logró la ratificación de USA y China, países responsables del 40 % de contaminación mundial. Nos falta realmente bastante.

La globalización ha generado y refuerza la idea de obtener ganancias al más bajo costo, lo cual a su vez conlleva a actividades económicas irresponsables con lo social, ambientales y natural. El querer ser competitivo, implica reducir costos sociales, ambientales, naturales y poco a nada se piensa en adquirir tecnologías que contribuyan a la conservación ambiental (no se realiza porque no es rentable con el ego y el egoísmo, lo social no importa; el vender sí).

Otro aspecto de la dinámica económica es que la mayor parte de recursos naturales se encuentra en los países del sur del planeta, entre ellos el nuestro. Paradójicamente poseemos variedad de recursos, sin embargo no tenemos los medios para mayor explotación y es entonces cuando los países industrializados vienen a países menos desarrollados, a hacer contratos injustos, que conllevan a la sobre explotación en todo sentido. Los países desarrollados proveen productos con valor agregado y nosotros les proveemos de materias primas; pero a costa de la explotación indiscriminada de recursos naturales. Es importante mencionar la gran demanda de China e India, quienes son grandes consumidores, lo que implica más energía, alimentos y otros bienes de consumo. Países como el nuestro, tienen menos consumismo. También es lícito manifestar que vendemos barato a nuestro medio ambiente, lo cual no necesariamente se da por falta de educación, sino por falta de poder económico y social. Paradójicamente tenemos una deuda externa y eterna que poco se minimiza y para colmo se permite la depredación de nuestra naturaleza.

A lo anterior se suma la terrible corrupción que nos aqueja, la cual conlleva a una injusta repartición de las ganancias que tiene un país como el nuestro.  Esta corrupción se refuerza con el carácter populista de muchos gobiernos, los cuales poco o nada han trabajado en políticas de medio ambiente, las cuales necesitan paciencia y un carácter para logros a mediano o largo plazo.

El desarrollo sostenible implica la ausencia de un declive de recursos, de un daño significativo a los sistemas naturales y de la estabilidad social. También involucra el manejo de contaminantes y el cuidado con los recursos no renovables. Sumados a la superpoblación, tenemos actualmente ya grandes problemas planetarios: las desigualdades, el incremento del efecto invernadero, la destrucción de la capa de ozono, la erosión, la desertización y destrucción de la selva. Así también a escala local: el sistema productivo, el agua, los residuos domésticos, el suministro energético, el sistema de transportes. Hablando de este último, el gran inconveniente es que requiere mucha energía, sumado a la contaminación, las emisiones nocivas de gases y partículas en la atmósfera. Ni qué decir de los accidentes, ruido; etc…. Sería tan bueno que nuestros gobiernos le pongan más énfasis al transporte público de pasajeros.

A estas alturas me permito profundizar sobre un aspecto económico que tiene que ver fatalmente con el desarrollo sustentable: el famoso producto bruto interno (PBI). Este modelo no tiene en cuenta cuánto cuesta a la colectividad en términos ecológicos y sociales el crecimiento de un punto en el PBI. No tiene en cuenta que la capacidad de crecimiento económico es finita, ni tampoco tiene en cuenta las limitaciones del sistema natural que están llevando al planeta a un colapso.

El PBI mide el valor de las mercancías producidas, cuánta más producción, más crecerá el PBI, pero lo que no se difunde es que no necesariamente hay aumento de empleos.

La inflación, el déficit público, la deuda pública, la productividad, son otros aspectos económicos que van en contra del desarrollo sostenible.

Considero que los aspectos macroeconómicos son importantes, pero debemos añadirles otros de carácter ecológico y social. Podríamos tener en cuenta: la utilización de fuentes energéticas renovables, los indicadores de eficiencia energética, los materiales reciclables, los residuos industriales, el crecimiento poblacional, la superficie sostenible, el transporte sostenible, la biodiversidad, la desigualdad social, la precariedad laboral, la integración étnica, entre otros.}

Una gran fuerza para luchar contra el maltrato al medio ambiente, es el estudiantado, los profesionales. Debemos procurar formar a estudiantes en todos los niveles (desde inicial hasta el post grado) con conciencia de solidaridad por el medio ambiente y esto se logra fomentando conciencia por los otros, el respeto; no solo estudiar para crecer personalmente, para llegar a poseer muchos bienes materiales, sino también (o mejor dicho como prioridad) a ayudar al resto. Solamente teniendo conciencia por el otro, o una conciencia moral, podremos cuidarnos los unos a los otros y una buena forma es cuidando nuestros espacios ambientales, protegiendo nuestra casa, que es el planeta tierra.

Es problemático que parte de la población tenga poca conciencia moral, tan solo tiene aspiraciones individualistas, egoístas, busca el perfeccionismo material (producto de la globalización). Justamente esta poca conciencia moral conlleva a la corrupción (que tanto daño hace al medio ambiente) a través de concesiones ilícitas, ventas injustas para un país, contratos oscuros. Se enriquecen pocos bolsillos y se empobrece a la mayoría de la población y al medio ambiente.

Cada ser humano, cada poblador, puede hacer mucho: trabajando con conciencia de grupo, luchando por sus derechos, no caigamos en el error de ser pasivos, de callar. Pensemos en nuestras generaciones futuras, que será de ellas si ahora permitimos que nos aplasten. Comprometámonos más con lo que pasa en nuestro país. A pesar de que puede ser lógico que con pocos recursos económicos nuestro mayor interés sea trabajar y llevar a casa lo básico (comida, abrigo), pero que eso no nos haga desentendernos de las ocurrencias en nuestro país, de la corrupción, de las depredaciones ecológicas, de muchas políticas injustas que se aprueban a diario. El enajenarnos contribuye al crecimiento del cáncer contra el desarrollo sostenible.     

El desarrollo sostenible es tarea de todos, un conjunto de acciones responsables y para aquello debemos comprometernos intensamente con nuestro ambiente. Ese compromiso es la salvación para los seres humanos.