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Historia nueva de un antiguo piano

Documento Esta página reproduce un texto de autoría propia o un testimonio. El texto se publica tal como fue difundido originalmente y su redacción corresponde a quienes lo suscriben.

Imagen editorial: Historia nueva de un antiguo piano

Este documento primario, titulado ‘Historia nueva de un antiguo piano’, es un testimonio escrito por Jorge Castillo. Ofrece una mirada íntima a su experiencia personal, entrelazando el duelo familiar con la construcción de un espacio cultural. Su inclusión en este archivo destaca la importancia de las narrativas individuales en la comprensión de procesos comunitarios y psicológicos en la región.

El texto aborda temas centrales como la elaboración del duelo, el valor del legado y la persistencia de proyectos institucionales frente a adversidades. Refleja cómo las experiencias personales se entrelazan con la creación de espacios dedicados al arte y la ciencia. Constituye una valiosa pieza para el estudio de la psicología social y comunitaria en contextos latinoamericanos.

Los rosales del frente de mi casa están prolíficos por estos días. Tras varios pimpollos y rosas blancas y rojas aparecidos desde antes de septiembre, ahora hay ocho pimpollos preparando los pétalos, y uno que como quien no quiere la cosa, muestra una rosa blanca en ciernes. Si viviera mi madre todavía, yo ya habría cortado las flores para observar una vez más su sonrisa de satisfacción, la misma que ponía cada vez que le acercaba una y se le iluminaba el rostro, señal de que seguía viva. Pasaron ya tres meses de su partida, y los rosales, atendidos con abundante agua y plenos de salud, siguen haciendo lo que mejor saben hacer: generar vida.

Las estafas burdas que soportamos en el proceso de construcción del Centro Cultural  con el que rendimos homenaje a mis padres Neko e Irma, no fueron lo suficientemente dañinas como para apagar el fervor con que encaramos la tarea de construir esa institución en el patio de mi casa paterna. Esas estafas no fueron solamente económicas, sino morales, aunque afortunadamente fueron neutralizadas por el apoyo de nuestros familiares más cercanos, quienes están incorporándose despacito al Centro con sus propios proyectos. Y eso está bien, para asegurar la continuidad de las acciones que ya hemos empezado.

La alegría producida por las rosas que aparecen todas las semanas –justamente a la entrada de la institución de marras, como centinelas y auspiciantes de lujo- se entremezcla a veces con tristezas por quienes ya no están, pero que dejaron las huellas que sus hijos y nietos valoramos. Nuestros padres sonríen desde una vieja fotografía ampliada en el hall de entrada. La parejita recién casada en la puerta del rancho del Lote 13, mira confiada a un futuro que hoy ya es pasado. Todo lo que hicieron o dejaron de hacer, quedó fijado en todos los años que vivieron (89 años papá; 99 mamá) y depende de nosotros que conserve su valor  testimonial de su paso por la vida o que pierda sentido y se diluya en el tiempo y la indiferencia.

Esto es lo que arranca lágrimas, a veces, y aunque duela, es necesario enfrentarlo. El duelo del que hablamos los psicólogos, tarde o temprano se elabora, y la tristeza pasa. Si aparecen en el camino amigos que acompañan, mejor todavía. Hemos tenido algunos al lado, y otros aunque muy lejos, nos están acompañando y alientan decididos nuestros proyectos institucionales. Una amiga del alma de papá, que nos quiso siempre, en estos días concretó su obsequio en adhesión al homenaje y desde el viernes 21 ya está en el Centro Cultural “Ercilio Castillo”, el piano prometido.

Pequeño y cargado de años, se encuentra en óptimas condiciones de conservación y operatividad. Me consta porque el mismo día que me lo entregaron los transportistas (uno correntino, como papá, y ejecutante de guitarra, me dijo), abrí el mueble y comencé a limpiarlo como a una persona viejita y frágil, pero llena de vida y sonoridad todavía, cuando uno acepta el desafío de hacerlo vibrar. Tan apasionante la tarea como cuando me propongo “animar” esos  “arte-factos” conceptuales que cada tanto construyo para conjurar el paso del tiempo (precisamente) y jugar a que somos inmortales e imperecederos; que no nos vamos a ir jamás.

Lindo gesto el de Nélida Ríos  (correntina, también, exitosa cantante lírica que reside en Buenos Aires) y su esposo Lalo (por suerte nada que ver con el estafador que intentó, pero  no pudo frustrar nuestro sueño del Centro Cultural), quien se ocupó de la tarea de llevar el piano hasta la empresa transportadora, para abaratar costos de embalaje y traslado en Capital Federal. Cuando dentro de dos semanas vuelva a Corrientes a visitar familiares, Nélida ya prometió que estrenará el piano con un minirecital lírico en el Centro Cultural “Ercilio Castillo”, y ahí estaremos todos juntos de nuevo, como cuando ella hablaba por teléfono desde Buenos Aires o venía a casa para festejar los cumpleaños de papá. En esta oportunidad, habrá más  festejo y muchos invitados más: quienes conocieron a Neko e Irma, y también quienes quieren a Nélida. Y seguro que muchos músicos y estudiantes de disciplinas artísticas, porque saben que el Centro siempre estará abierto al Arte y a la Ciencia, un anhelo al que papá siempre fue fiel, desde la función pública. Mientras tanto, estoy tramando reservar un turno para recibir clases de piano (en este piano tan especial) y reencontrarme con la década de 1960, cuando soñaba con volver al Chaco para ejercer mi profesión y aprender un poco más de música y cine. Intentaré una vez más, reeditar la “apología del dulce tiempo transcurrido” (título de mi película de 1968) a la luz del tiempo actual; el perecedero y finito, pero el único en definitiva que nos permite estar vivos y seguir deseando.

Jorge Castillo
Centro Cultural Ercilio Castillo
Resistencia

Legado y construcción cultural

El documento describe la fundación del Centro Cultural Ercilio Castillo en Resistencia, un espacio concebido como homenaje a los padres del autor. Esta iniciativa surge en el patio de la casa paterna, enfrentando desafíos económicos y morales. Su existencia subraya la dedicación a preservar la memoria y fomentar actividades artísticas y científicas en la comunidad.

La narrativa se centra en la importancia de mantener vivo el valor testimonial de las vidas de los padres del autor, Neko e Irma. El centro busca asegurar la continuidad de sus acciones, incorporando a familiares cercanos con nuevos proyectos. Este esfuerzo colectivo refleja la resiliencia y el compromiso con la transmisión cultural entre generaciones.

Preguntas frecuentes

¿Qué tipo de documento es 'Historia nueva de un antiguo piano'?

Es un documento primario que consiste en un testimonio o reflexión personal. El autor comparte sus experiencias y sentimientos relacionados con el duelo por la pérdida de su madre y la creación de un centro cultural en honor a sus padres, Neko e Irma.

¿Cuál es el tema principal que aborda el documento?

El documento aborda el proceso de duelo y la elaboración de la tristeza, así como la importancia del legado familiar. También describe la construcción y consolidación del Centro Cultural Ercilio Castillo en Resistencia, destacando la llegada de un piano como parte de un homenaje.

¿A quién estaba dirigido originalmente este texto?

El texto parece dirigido a un público que comparte los valores y el proyecto del Centro Cultural Ercilio Castillo, así como a aquellos interesados en la continuidad de sus actividades. Menciona la participación de familiares y amigos, sugiriendo una audiencia cercana a la iniciativa.

¿Por qué este documento sigue siendo relevante para la consulta?

Su relevancia radica en que ofrece una perspectiva íntima sobre la gestión del duelo y la construcción de la memoria colectiva a través de proyectos culturales. Ilustra la intersección entre la vida personal, el compromiso comunitario y la resiliencia frente a desafíos, temas de interés en psicología social y humanidades.