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¿Tenemos capacidad de indignación?

Documento Esta página reproduce un artículo de opinión. El texto se publica tal como fue difundido originalmente y su redacción corresponde a quienes lo suscriben.

Imagen editorial: ¿Tenemos capacidad de indignación?

Este archivo presenta un artículo de opinión titulado «¿Tenemos capacidad de indignación?». El texto, firmado por Julio César Carozzo C y Luis Zapata Ponce, aborda una crítica a la conducta de funcionarios públicos. Su inclusión en el acervo documental de psicología latinoamericana destaca la relevancia de analizar fenómenos sociales y políticos desde una perspectiva psicológica y ética.

El documento examina la pasividad de la sociedad civil frente a los abusos de poder, comparando la dinámica con el acoso escolar. Esta pieza es fundamental para comprender cómo la psicología social analiza las relaciones de poder y la respuesta ciudadana en contextos de crisis. Refleja preocupaciones persistentes en la región.

Desde hace semanas el Congreso de la República y el Ejecutivo se encuentran en la mira del escándalo y la vergüenza social. La razón de este conflicto estriba en los desmedidos apetitos salariales de quienes accidentalmente se encuentran en una situación de poder y toma de decisiones, cuyos efectos van más allá de lo puramente político y económico.

1. Estamos ante un conflicto entre un puñado de ambiciosos políticos, de una parte, y los reclamos de decencia y equidad salarial que demandan la mayoría de las organizaciones civiles, del otro lado. Este conflicto continúa vigente por el poder que ostentan y ejercen los sufridos funcionarios públicos, quienes esperan acallar las protestas mediante la promulgación de una ley y, de ese modo, legitimizar su inmunidad y su impunidad para engordar sus carteras.

2. ¿Cómo se está buscando que resolver este conflicto? Se trata de imponerse por encima de cualquier obstáculo y resolver el conflicto a su favor. Eso es casi lo mismo que hace el bully con su víctima en la escuela. No recurre jamás al diálogo o la negociación sino a la imposición arbitraria, lo que se hace rutinario y deviene en un “derecho natural” de los matones sobre los vulnerables. ¿Quiere esto decir que los altos funcionarios del Estado están dictando cátedra sobre resolución de conflictos fundados en la fuerza y el poder? Claro que si, y esos modelos que los chicos hacen suyos en la escuela, en el hogar y en la calle son estigmatizados y reprimidos apelando a la ley. ¡Que paradoja¡

3. En esta discordia, los que tienen el poder, ignoran al Otro, lo relegan, los deslegitiman para caricaturizarlos y así afirmar más su poder y su soberbia; mientras los espectadores (medios de información, otros organismos del Estado, la sociedad civil) de esta calculada asimetría relacional se mantienen quietos sin atinar a decir nada, al tiempo que otros apoyan con entusiasmo a los predadores del poder y la economía a la espera de medrar de alguna forma de ese poder. Entre los espectadores también hay quienes no comparten esas miserias morales, pero callan, porque como apuntaba José Ingenieros, nuestra medrosidad es tanta que caminamos despacio temerosos que descubran nuestra existencia.

4. En el fenómeno del bullying, se lo recordamos señores congresistas y ministros, mientras el más fuerte decide hacer lo que le parece contra su víctima de turno, los espectadores miran impasibles o frenéticos cómo el abusador hace de las suyas y nadie, o casi nadie, toma la valiente decisión de enfrentarse al agresor para detener el atropello del poder. Como vemos, los altos funcionarios públicos continúan dando cátedra de insensibilidad y abuso del poder a toda la sociedad. ¿Será por esa cátedra que dictan cotidianamente por lo quieren cobrar más?

5. El bullying se viene perpetuando por la indiferencia de todo el entorno, del mismo modo como las decisiones de los poderes del Estado se consuman por la pobre capacidad de indignación de los ciudadanos y sus instituciones. No son meras semejanzas las que se señalan, son los malos ejemplos los que se imitan y convencionalizan socialmente.

6. Si todo ese dinero al que aspiran injustificadamente los congresistas, sumado al monto que deben devolver los ex ministros, fuera destinado a la aplicación de acciones contra el bullying y a favor de la creación de centros de convivencia en las escuelas pública, lo que el Observatorio demanda vivamente, saludaríamos el mejor aprovechamiento de los recursos del Estado desde hace mucho tiempo.

Julio César Carozzo C
Presidente

Luis Zapata Ponce
Secretario

Comunidad, memoria y práctica

El trabajo comunitario ocupa en la región un lugar central que en otros contextos corresponde a la práctica clínica individual. Esa orientación responde a condiciones concretas: sistemas de salud con cobertura desigual, poblaciones afectadas por la violencia y una demanda social que no se resuelve en el consultorio.

La memoria de los procesos de violencia política es otro eje persistente. El acompañamiento a víctimas, la documentación de daños psicosociales y el trabajo con organizaciones han producido una literatura extensa, buena parte de ella publicada en revistas y libros de la propia región.

Análisis del poder y la sociedad

La discusión sobre la ética en la función pública y la capacidad de respuesta ciudadana constituye un eje recurrente en el pensamiento latinoamericano. Dicho debate a menudo explora las implicaciones psicológicas de la desigualdad y el abuso de autoridad en la cohesión social. Se analizan las dinámicas que perpetúan ciertas conductas en las esferas de poder.

En la región latinoamericana, el trabajo comunitario ocupa un lugar central en la psicología, a menudo priorizando la intervención colectiva sobre la práctica clínica individual. Esta orientación responde a condiciones específicas como la cobertura desigual de los sistemas de salud y las poblaciones afectadas por la violencia. La memoria de los procesos de violencia política es también un eje persistente en la disciplina.

Preguntas frecuentes

¿Qué tipo de documento es este?

Este es un artículo de opinión que expresa una postura crítica sobre la gestión pública y la respuesta social. El texto fue elaborado por Julio César Carozzo C y Luis Zapata Ponce. Su propósito es generar reflexión acerca de la capacidad de indignación de la ciudadanía frente a situaciones de abuso de poder por parte de los funcionarios estatales.

¿Cuál es el tema principal que aborda el documento?

El documento aborda la crítica a los desmedidos apetitos salariales y el comportamiento impositivo de los funcionarios públicos, comparándolos con el acoso escolar. Examina la falta de indignación de la sociedad y sus instituciones ante estas situaciones. También sugiere la necesidad de destinar recursos a programas contra el bullying y centros de convivencia en escuelas.

¿A quién se dirigía principalmente el mensaje de este artículo?

El artículo se dirigía principalmente a los congresistas y ministros, a quienes se les recordaba la analogía con el bullying. También buscaba interpelar a los "espectadores" de la discordia, incluyendo medios de información, otros organismos del Estado y la sociedad civil. El propósito era estimular una respuesta activa frente a los abusos de poder.

¿Por qué este documento sigue siendo relevante y consultado hoy?

El documento mantiene su relevancia porque aborda temas persistentes en la región: la ética en la función pública, la pasividad social y las dinámicas de poder. Su análisis de la indiferencia como factor que perpetúa el abuso resuena en contextos actuales. Ofrece una perspectiva psicológica sobre problemáticas sociales y políticas que continúan vigentes.